Guía completa

Dos cajas, dos funciones

La mayoría de coches llevan dos cajas de fusibles. La del motor protege los circuitos de potencia — bomba de inyección, ventilador, alternador, motor de arranque, ABS. La del habitáculo, normalmente bajo el salpicadero o en la guantera, protege los circuitos de confort: radio, luces interiores, cierre centralizado, ventanillas. Ante cualquier fallo eléctrico, el primer paso es siempre mirar el fusible correspondiente — a veces la solución cuesta 5 € y un taller sin criterio puede acabar facturando 200 € por algo así de sencillo.

Cuando el mismo fusible se funde una y otra vez

Es la avería peor gestionada que vemos: el cliente cambia el fusible, se vuelve a fundir a los pocos días, lo cambia otra vez. Eso no soluciona nada. Si un fusible se funde de forma repetida, hay un cortocircuito en el circuito que protege, y sustituirlo sin más es como apagar la alarma de incendios sin apagar el fuego. Lo que nunca se debe hacer es poner uno de mayor capacidad para que aguante — es una causa real de incendios de cableado. Lo correcto es localizar el cortocircuito con multímetro, casi siempre en un cable dañado o en un accesorio en corto, repararlo y montar el fusible del valor que corresponde.

Relés: la avería barata que deja tirado

Un relé conecta y desconecta circuitos de potencia miles de veces al día. Un relé de cierre se activa varias veces por trayecto, y tras millones de ciclos los contactos internos se desgastan. Los síntomas son variados: cierre centralizado intermitente, intermitentes que parpadean raro, ventilador del radiador que no arranca, o directamente el coche que no enciende porque el relé de la bomba de combustible o de arranque está agotado. Es una de las averías más económicas de resolver si se diagnostica a tiempo.

Humedad tras una entrada de agua

Tras conducir por un charco profundo o dejar el coche en una zona inundada, el agua puede llegar a la caja del motor, que solo está preparada para salpicaduras. El daño avanza por etapas: cortocircuitos inmediatos, corrosión en los días siguientes, avisos eléctricos sin patrón claro a las semanas, y finalmente averías en módulos asociados si no se actúa. Con corrosión leve, limpieza específica y grasa dieléctrica resuelven; con daño mayor, toca sustituir la caja.

El BCM en coches con más electrónica

En modelos con más unidades de control repartidas por el habitáculo, la caja del habitáculo suele llevar integrado el BCM, que gestiona desde las luces hasta la alarma pasando por el cierre. Cuando falla da síntomas confusos que a veces se confunden con cableado suelto. La diagnosis con equipo profesional distingue uno de otro antes de tocar nada, y si toca sustituirlo, la codificación va incluida en el mismo trabajo.